Las orugas son las larvas de las mariposas. Sus aparatos bucales mordedores causan daños debido a su gran voracidad en variedades de plantas hospedadoras, cultivos de flores y de frutas y verduras. La mayoría de mariposas producen varias generaciones cada verano. Igualmente, suele ser a finales de verano cuando la población de mariposas es mayor y en el momento en que la temperatura exterior empieza a descender, se internan en el invernadero. Las orugas pueden ocasionar problemas durante todo el año. Durante los días benignos de invierno las mariposas pueden entrar y salir de los invernaderos.
Las especies más importantes para el territorio del Benelux son: Chrysodeixis chalcites (medidor del tomate), Lacanobia oleracea (oruga del tomate), Mamestra brassicae (oruga de la col), Autographa gamma (polilla gamma), Spodoptera exigua (rosquilla verde), Clepsis spectrana (tortricido del ciclamen), Cacoecimorpha pronubana (cacoecia), Duponchelia fovealis (duponchelia) y Opogona sacchari (oruga taladradora). Todavía no se sabe si la Tuta absoluta nos causará un problema tan grave como en los países de la Europa meridional.
Los daños causados por la voracidad de las orugas suelen comenzar en el envés de la hoja. En efecto, en un principio, se alimentan del mesófilo y dejan la epidermis intacta. Cuando las orugas aumentan su tamaño, comen las hojas a mordiscos y devoran incluso las flores y los frutos. Algunas especies tienen una preferencia determinada y a menudo ponen sus huevos en la flor, de modo que la oruga puede atacar la flor o el fruto desde el interior.
La lucha se lleva a cabo generalmente mediante la utilización de preparaciones bacterianas como el B. thuringiensis.
Se recomienda realizar un control durante todo el ciclo de producción por medio de la instalación de trampas Delta con sustancias atrayentes adecuadas, con el fin de detectar y efectuar el seguimiento de eventuales especies de plagas que pudieren aparecer en su cultivo.